domingo, 12 de mayo de 2019

BLOQUE 3: 3.1. Debate.

En esta entrada y tras leer los dos artículos hago una reflexión aportando la visión práctica que me da el trabajar en un Centro de Educación Especial y haber pasado por diez centros ordinarios.

En estos meses se está hablando muchos sobre la importancia que tiene los centros de educación especial https://elpais.com/sociedad/2018/12/27/actualidad/1545917225_924744.html ) , tras el informe que la ONU realizó a España en contra de la existencia de estos centros. En este informe se da una visión negativa, segregacionista y discriminatoria de estos centros. Estos ha provocado que asociaciones y colectivos del sector se movilicen en favor de estos centros, dando una visión más real del trabajo que en estos se realiza https://www.antena3.com/noticias/sociedad/educacion-especial-partidos-politicos-ley-mago-more-manifiesto-educacion-video_201902275c76d3340cf2032a6a3495b3.html )

Está claro que la legislación actual aboga por la inclusión y que todos y todas compartimos esta línea, ahora bien, siempre y cuando esa inclusión sea real y productiva para el alumnado. Un ambiente normalizado aporta grandes oportunidades de aprendizaje al alumnado, especialmente a través de la observación y la interacción con entornos que le ofrezcan aprendizajes inclusivos. Teniendo clara la finalidad de la inclusión y los aspectos positivos que esta aporta, sería algo idílico que todos los alumnos y alumnas pudieran sacarle el máximo provecho posible. Pero esto no siempre es así.

Hay alumnos y alumnas que por sus características no solo no aprovechan la inclusión para enriquecer sus aprendizajes, si no, que lo que acaban sufriendo es una exclusión y segregación mayor, son alumnos que lo único que sacan de la inclusión es compartir el mismo espacio que el resto de sus compañeros, nada más.
Lo vemos en el caso de alumnado con plurideficiencias, alumnos con un grado alto de discapacidad o alumnos y alumnas que en su etapa infantil y primaria llevan a cabo una buena inclusión en sus centros pero al llegar a secundaria se descuelgan del grupo ya que sus centros de interés son muy diferentes y sus niveles de competencia son muy dispares y se abre una brecha difícilmente equilibrable.

Yo opto por la inclusión real y positiva para el bienestar de nuestros alumnos y alumnas, siempre debe de ser el primer cartucho que debemos quemar, pero si éste no aporta beneficios sociales y educativos a nuestro alumnado debemos abrir nuestra mente y contar con la multitud de recursos de los que disponemos. 


En los centros de educación especial cuentan con más recursos que en los ordinarios (fisoterapéutas, educadores sociales, médicos o enfermeros, mayor número de ATEs, mayor número de horas de especialistas -AL, PT, orientadoras-), por lo que los alumnos con NEE graves y permanentes pueden encontrar aquí un lugar donde recibir atención más especializadas y durante más horas semanales.

Por ello yo abogo por una educación "INCLUSIVA SI, ESPECIAL TAMBIÉN".

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